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Ecoalf o cómo poner de moda la basura

Elena Hita

Los tejidos y materiales que Ecoalf utiliza en todas sus prendas son 100% reciclados con materiales como botellas de plástico, redes de pesca, posos de café o neumáticos

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edes de pesca, posos de café, botellas de plástico, neumáticos, algodón y lana reciclados son la materia prima de una marca de ropa sostenible que hasta la reina emérita luce. “La gente desgraciadamente no se ha dado cuenta, pero el océano se ha convertido en una especie de papelera”, se lamenta Javier Goyeneche, presidente y fundador de Ecoalf, además de cliente de Banco Santander desde 2011.

Cada año, llegan al mar ocho millones de toneladas de basura, el equivalente a un camión de 16 toneladas cada minuto. Pero ojos que no ven…, porque el 75% está en el fondo del mar. “Y mucho de ese plástico se convierte en microplástico que los peces se comen, peces que nos estamos comiendo”, advierte este emprendedor que ya conoció el éxito con la marca Fun&Basics, pero que la crisis económica acabó arrastrando.

La idea de crear una enseña de moda que fuera sostenible surgió hace casi una década, cuando Javier salió con un amigo a pescar y comprobó la cantidad de basura que había bajo el mar.

Durante cuatro años se invirtió en I+D+i para crear la primera generación de tejidos 100% reciclados que tuvieran la misma calidad y textura que los no reciclados. De este modo, para obtener un metro de tejido Ecoalf se necesitan 135 gramos de redes de pesca, las cuales están fabricadas con la mejor calidad de nylon que existe en el mercado. En el caso del PET de las botellas de plástico, del que se produce hilo, se necesitan 60. Con el café hacen falta 20 tazas, porque sus posos aportan al tejido resistencia a rayos ultravioletas, secado rápido y absorción de olores. De un neumático se sacan ocho pares de chanclas.

“Como la mayor parte de la basura está en el fondo del mar, teníamos que trabajar con barcos de arrastre”, relata. Y en Villajoyosa, Alicante, está uno de los puertos con mayor flota. Allí contactó con el presidente de la cofradía, José Ignacio Llorca, y a partir de aquí se puso en marcha el ambicioso proyecto Upcycling the Oceans. Tres años después se han recogido 260 toneladas de basura de Cataluña, Levante, Murcia, Cádiz y Galicia. En total, 40 puertos y 3.000 pescadores involucrados. Y esta cifra va en aumento, porque en breve, el proyecto desembarcará en 16 países del Mediterráneo.

“Los pescadores lo hacen de forma gratuita. Y esto es muy importante porque en la Unión Europea hubo una iniciativa en este sentido, pero pagando a los pescadores por cada kilo de basura. Cuando se acabó el dinero, dejaron de sacar basura”. “Esto es muy sencillo”, continúa, “tú puedes pescar basura y volver a tirarla; mañana la volverás a coger, y así. Al final son los primeros a los que les interesa la limpieza del mar”.

El 60% de la basura marina proviene de países asíaticos. “Tiran todo al mar. El descontrol es absoluto

Una vez en puerto, los residuos son transportados a plantas de Ecoembes, quien participa al 50% en el proyecto, donde se recicla la basura. Posteriormente se lleva a distintas fábricas donde se transforma el polímero en hilo, el hilo en tejido y el tejido en ropa.

Ecoalf ha exportado el proyecto a Tailandia. No en vano, el 60% de la basura marina proviene de países asiáticos. “Tiran todo al mar. El descontrol es absoluto, sólo una cuarta parte de lo que tiran se recupera, y de esta cantidad, sólo reciclan un 3%”. Allí la compañía trabaja con asociaciones de buceo. En una prueba piloto con 1.000 submarinistas sacaron en un día 7,5 toneladas. “No sabes lo que hay ahí, porque no se ve”.

Una startup que ya mira al extranjero

El año pasado entró en el capital el fondo internacional Manor Group para financiar el crecimiento. “Queremos abrir tiendas que nos sirvan para contar la historia, organizar eventos, charlas sobre innovación y sostenibilidad del océano”.

Es una pequeña cadena con una facturación de siete millones de euros y poco más de 30 empleados

Ecoalf cuenta con flagships en Madrid y Berlín y tiene previsto abrir dos al año, una en España y otra en el extranjero. “Pero no es fácil encontrar un local con alma, que tenga un patio, un invernadero, luz…”.

Pese a la magnitud del proyecto, Ecoalf es una pequeña cadena con una facturación de siete millones de euros y poco más de 30 empleados, pero cuya fama se va extendiendo.

Su moda sostenible ha llegado al Deportivo de La Coruña, a los empleados de Swatch y a fundas de portátiles de Apple.“Para nosotros no tiene ya sentido qué haces, sino cómo lo haces. Y los recursos del planeta se están acabando”, concluye.

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